Comunicado del Santo Sínodo de Antioquía

Actualizado hace 19 horas

Al concluir las sesiones de la Quinta Reunión del Santo Sinodo de Antioquía, reunida bajo la presidencia de Su Beatitud el Patriarca JUAN X, del 23 al 26 de junio pasado, la secretaría del Sínodo emitió un comunicado, cuya traducción compartimos a continuación:

Al inicio, todos los padres del Sínodo presentaron sus informes sobre el trabajo pastoral en sus respectivas arquidiócesis, y se detuvieron en los esfuerzos de los pastores en la edificación de los fieles sobre la roca de la fe. También bendijeron las actividades de los fieles, especialmente de los jóvenes, en el campo misionero, educativo, social y mediático, difundiendo la palabra de Dios y dando testimonio del Señor resucitado de entre los muertos por la salvación del mundo.

Además, Su Beatitud el Patriarca Juan X informó sobre sus últimas visitas pastorales a las Arquidiócesis de Alepo, de Homs, de Hama, de Nueva York (con motivo de la entronización del Metropolita Joseph), y de Bagdad y Kuwait (con motivo entronización del Metropolita Ghattas). Su Beatitud insistió sobre la permanencia de la Iglesia antioquena junto a su feligresía, aún en las peores condiciones que les toca vivir. Asimismo, informó sobre las visitas oficiales a las Iglesias de Grecia, de Rumania, de Rusia, de Armenia, de Chipre y a la Santa Montaña de Athos, durante las cuales compartió la realidad que vive la Iglesia antioquena y el sufrimiento de su pueblo.

Los Padres del Sínodo trataron los asuntos relativos al trabajo preparatorio en vistas del Gran Concilio Ortodoxo, como así también a los resultados de la comisión preparativa reunida en Chambésy-Suiza entre septiembre de 2014 y abril de 2015. Encargaron a una comisión preparar un memorando sobre el planteo antioqueño en cuanto a los desafíos del Gran Concilio Ortodoxo. También afirmaron su apoyo a Su Santidad el Patriarca Ecuménico en cuanto a una solución rápida de todo conflicto que pueda obstaculizar la reunión del Concilio o afectar a sus resultados, entre otros el conflicto con el Patriarcado de Jerusalén.

Como el Patriarcado de Antioquía agotó todas las medidas pacíficas a fin de lograr una solución del conflicto con el Patriarcado de Jerusalén, los Padres del Sínodo decidieron cortar la comunión eclesial con el Patriarcado de Jerusalén hasta nuevo aviso, haciendo hincapié en el acuerdo de Atenas (junio de 2013) como una plataforma para toda solución futura.
Los Padres del Sínodo estudiaron con gran interés el documento presentado por la comisión a cargo de seguir las recomendaciones de la Conferencia Antioquena (junio de 2014) en Balamand, y apoyaron las actividades y proyectos relativos a lo pastoral, y decidieron completar el estudio de los demás ejes de la Conferencia en la próxima reunión del Sínodo. En este contexto, establecieron una serie de comisiones sinodales para activar la coordinación y la comunicación entre las distintas diócesis antioquenas en la patria y en la diáspora, para la planificación general y para el estudio de los asuntos de la familia.

En el marco de la unificación de los servicios litúrgicos, fue aprobado el texto unificado del servicio del santo bautismo para ser utilizado en toda la sede antioquena.

El Santo Sínodo eligió al Archimandrita Siluan Onar, Abad del Monasterio Patriarcal San Jorge de Humeira, Metropolita de las Islas Británicas y de Irlanda.

También, los Padres del Sínodo aceptaron la renuncia presentada a Su Beatitud por parte de S.E.R. Monseñor Espiridón, Metropolita de Zahle y Baalbek y Dependencias, quedando como metropolita honorífico, residiendo en la sede metropolitana de Zahle, la cual cuidará de él. También expresaron su agradecimiento a Su Eminencia por la labor pastoral que ejerció por muchas décadas.

Los Padres del Sínodo se alegraron por el avance realizado en el campo de los medios de comunicación y bendijeron los esfuerzos para el establecimiento del Centro Mediático Ortodoxo Antioqueno, el cual fue inaugurado durante la reunión del Sínodo. Además, felicitaron a todos los que obraron y contribuyeron a la creación de dicho Centro, e invitaron a su feligresía a poner su experiencia a disposición del Centro con el fin de hacer llegar la palabra de nuestra Iglesia a todo el mundo.

Los Padres del Sínodo expresaron su agradecimiento y reconocimiento por los esfuerzos de sus hijos en el campo de socorro y servicio social para con los más necesitados. Afirmaron su compromiso de hacer todo lo posible en vistas de ayudar a los pobres y los necesitados, y de servir a los desplazados a nivel de las parroquias, de las arquidiócesis y de las instituciones, especialmente el Departamento de Socorro y Desarrollo del Patriarcado, todo ello de acuerdo con la exhortación del Señor: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25:40). En este sentido, los Padres del Sínodo no pueden sino que agradecer a todos los organismos donantes que ayudan al Patriarcado de Antioquía en su servicio social y de socorro, e invitan a todos los que pueden a intensificar sus donaciones en pos de servir a los necesitados con quienes Jesús se identificó.

Los Padres del Sínodo se detuvieron con mucho dolor ante el sufrimiento del pueblo sirio, que padece una guerra devastadora y un terrorismo organizado que mata a los seres humanos y borra un patrimonio y una civilización muy antigua. A pesar de todo, los Padres del Sínodo sólo pueden expresar su orgullo por sus hijos que permanecen en su tierra, a pesar de todas las dificultades que intentan callar las voces moderadas, la razón y las bases de la convivencia. Asimismo, confirman que la Iglesia seguirá siendo una fuerte fortaleza para sus hijos, dando la bienvenida a las iniciativas emprendidas por los hombres de buena voluntad, que tienen como objetivo construir lo que fue destruido por la mano del terrorismo, y devolver lo que fue robado del patrimonio cristiano. Además, invitan a sus hijos en Siria a quedarse en su tierra y a aferrarse a sus raíces y permanecer leales a su patria y defender su unidad. Y exigen al mundo que deje de mirar a la tragedia del pueblo sirio y lo invita a trabajar arduamente con el fin de encontrar una solución política pacífica a la guerra devastadora contra Siria garantizando el retorno de la seguridad y de la paz y la liberación de los secuestrados, en particular de los Arzobispos Paul Yazigi y Youhanna Ibraham y los clérigos, asegurando la igualdad de la ciudadanía entre todos los ciudadanos sirios, garantizando el retorno de los desplazados a sus hogares y propiedades y la compensación por los daños sufridos como consecuencia de esta guerra absurda.
Los Padres del Sínodo confirmaron su compromiso con el sistema democrático en el Líbano, y lamentan que el Parlamento no pudo todavía elegir al Presidente de la República Libanesa (…). Además ruegan que Dios acompañe a los población de Irak, de Yemen y de Palestina en su situación difícil, y que los fortalezca en lo que ellos están viviendo en circunstancias difíciles.

Los Padres del Sínodo reiteran su compromiso de convivir con sus hermanos musulmanes, los hijos de este Oriente, como auténtico ciudadanos arraigados en esta tierra e iguales ante la ley. Y llaman a toda la sociedad en todos espectros a trabajar con el fin de enfrentar el pensamiento takfirista y establecer la educación religiosa que generaliza una cultura de apertura, de paz y de ciudadanía que pone énfasis en la dignidad humana como una criatura creada a imagen y semejanza de Dios.

Los Padres del Sínodo exigen a la comunidad internacional a trabajar seriamente con el fin de encontrar soluciones pacíficas a los problemas que aquejan a Medio Oriente, soluciones que van más allá de los intereses de los potentes de este mundo y permiten a sus ciudadanos a permanecer en su propia tierra y a vivir con dignidad y beneficiar de sus recursos.

Los Padres del Sínodo tienen la fe de que el Señor Jesucristo está en medio de su Iglesia, y no será sacudida pese a los días oscuros que vive, pues no cabe duda que la luz amanecerá anunciando paz y alegría a todo el mundo para establecerlo en la esperanza que nunca desfallece.