El IV Concilio Ecuménico
En el 451 fue convocado un concilio, esta vez en la ciudad de Calcedonia, a fin de resolver un problema cristológico. Ese concilio, reconocido en el presente por la Iglesia como el IV Concilio ecuménico. En su definición el concilio de Calcedonia se inspiró estrechamente en la enseñanza formulada en una carta por el Papa San León de Roma. La definición de Calcedonia dice que Jesucristo es verdaderamente el Logos, la Palabra encarnada, “engendrado por el Padre antes de todos los siglos”. Ella afirma que la Virgen María es verdaderamente Theotokos, “Madre de Dios” siendo dado que aquel que a nacido de ella “según la carne”en Belén, es el Hijo de Dios, Increado y divino, uno de la Santa Trinidad. El Verbo de Dios, declara el concilio, tiene por su nacimiento humano todo asumido de lo que es humano, llegando a ser verdadero hombre en todo salvo en el pecado.
Así, Jesús de Nazaret es, según la definición de Calcedonia, una persona o hipóstasis en dos naturalezas - humana y divina. Él es plenamente hombre. Él es plenamente Dios. Él es Dios perfecto y hombre perfecto. En tanto que es Dios es “consubstancial” (homousios, “de la misma naturaleza” ) a Dios el Padre y al Espíritu Santo. En tanto que hombre, es “consubstancial” a todos los seres humanos.
La unión de la divinidad y la humanidad en Cristo es llamada unión hipostática. Esta expresión significa que en la sola y única persona de Cristo, la divinidad y la humanidad están unidas de manera de ser sin mezcla, ni confusión, pero también sin división, ni separación. El Cristo es una sola persona, a la vez humana y divina. El hijo de Dios y el hijo de María no son más que una sola y misma persona.
Los Monofisistas.
La decisión del concilio de Calcedonia no fue aceptada por los discípulos más intransigentes de San Cirilo de Alejandría, que arrastraron poblaciones completas.
Esos Cristianos, llamados monofisistas, rechazaron el concilio de Calcedonia porque el hablaba de dos naturalezas, abandonando la antigua formula de San Cirilo según la cual Cristo en su Encarnación no tenía más que una sola naturaleza. Los defensores de la definición Calcedoniana afirmaban que, aunque sus palabras no fueran las utilizadas por San Cirilo, su doctrina es sin embargo la misma simplemente expresada con una más grande precisión.
En el curso de los V y VI siglos, tuvieron lugar numerosas tentativas de reunión, que continuaron hasta nuestros días. (Los estudios hechos conjuntamente por los teólogos ortodoxos y monofisitas durante estos últimos años han mostrado que la separación es en gran parte debida a malentendidos terminológicos). Hoy, los cristianos llamados monofisitas forman la Iglesia Copta de Egipto, la Iglesia Etíope, la Iglesia Siria Jacobita, la Iglesia Siria de la India y la Iglesia Armenia. Estas Iglesias son a menudo llamadas Iglesias no calcedonianas o Iglesias ortodoxas orientales.