Jesús

Simples Miradas hacia el Salvador (23)

Jesús es el anhelado

Jesús es el anhelado; o más, es el anhelo en sí - no sólo el anhelo de las almas, sino el anhelo de toda la creación.

En el desierto, Jesús estaba “entre las fieras” (Mc 1:13). Esta breve indicación del Evangelio puede abrir ciertas perspectivas a una piedad interrogante: ¿Acaso la creación animal habría sido conmovida, de una medida que ignoramos, por la proximidad de Jesús, y por Su gracia?

Jesús mismo dice: “Ni uno de ellos (los pájaros) es olvidado ante Dios” (Lc 12:6). En eso consiste la dignidad del mundo animal y su destino. Cada animal está pensado en el Verbo; ha sido querido por Dios; ha sido, aún antes de existir, el objeto de una intención y solicitud.

En la casa. “Zaqueo… hoy debo quedarme en tu casa” (Lc 19:5). Cristo tiene una relación con la creación entera, pero es primero en nuestra casa que Él quiere que Lo conozcamos. Debemos, en primer lugar, explorar y dejar resplandecer la persona de Jesús en nuestro círculo íntimo, inmediato.

Jesús envía a unos a predicar el reino de Dios en las ciudades lejanas; y dice a otros: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de ti” (Mc 5:19). Nadie, al haberse encontrado con Jesús, está dispensado de dar testimonio de Él. Quizás el testimonio que damos en nuestra propia casa, en nuestro propio entorno natural, sea más difícil que el testimonio del apóstol itinerante. Ello necesita mucho coraje y mucha humildad, con pocas palabras; aún este testimonio doméstico se puede dar completamente en silencio. Lo esencial es que seamos“cambiados” y que nuestro cambio, por las reflexiones que provoca, pueda“cambiar” a otros hombres.

Jesús dice al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (Mt 9:6). Esa camilla servirá de testimonio, ya que recordará la discapacidad de la que el hombre fue sanado. Jesús no quiere que nos olvidemos o ignoremos que hemos sido salvados, y que hemos sido perdonados. La camilla del paralítico es un signo que ayudará a dar testimonio de Jesús. Aquellos que nos conocieron antes que hubiéramos sido cambiados deben darse cuenta de lo que el Salvador ha realizado en nosotros.

Padre Lev Gillet