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Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María

Párroco: Padre Francisco Salvador

Av. Pedro de Valdivia 92

Providencia - Santiago - Chile

Teléfonos: 2317284 - 2320860

iglesia@iglesiaortodoxa.cl

 

Conception of the Theotokos
Concepción de la Santísima Virgen María
9 de diciembre
Folleto para imprimir

El nueve de diciembre la Iglesia Ortodoxa celebra la fiesta de la concepción de la Santísima Virgen María por sus padres los Santos Joaquín y Ana. En esta gran fiesta que se encuentra en la cuaresma de preparación de la Navidad, los fieles se regocijan por su concepción en el cumplimiento de las oraciones de sus padres con el fin de que sea formada en el vientre, nacida en la tierra, dedicada a la Señor, y nutrida en la santidad para ser por la gracia de Dios, la madre de su Hijo, el Mesías.
La Iglesia Ortodoxa, particularmente en el presente, no llama a la fiesta del comienzo de la vida de María la "inmaculada concepción", aunque tal vez en tiempos remotos este título hubiera sido aceptado en su totalidad. 
Esto no se debe a que los ortodoxos consideran la concepción de María que ha sido de alguna manera "maculada" o "manchado" (mácula significa "mancha" en latín).Simplemente significa que los ortodoxos no quieren apoyar a la convicción de que Dios había alguna manera de intervenir en el momento de la concepción de María, con una acción especial para quitar la "mancha" del pecado original transmitido por el acto de la reproducción humana, ya que, en pocas palabras, los ortodoxos no sostenemos que tal "mancha" que existe.
La Iglesia Ortodoxa afirma la existencia del pecado original. 
La teología ortodoxa enseña que todos los seres humanos, incluida la Virgen María, que es un "simple ser humano", como el resto de nosotros - a diferencia de su Hijo Jesús, que es un "humano realmente" pero no un "simple ser humano", porque Él es el Hijo encarnado y la Palabra de Dios - han nacido en un mundo cuya “apariencia va a desaparecer” y es un mundo caído, atado a la muerte y con los engaños del demonio (1 Cor 7:31). Todos hemos nacido mortales y con tendencia hacia el pecado. Pero no hemos nacido culpables de ningún pecado personal. Tampoco nacemos manchados por la manera en que somos concebidos por la unión sexual de nuestros padres. Si la unión sexual en el matrimonio es en algún sentido pecaminosa, o la causa en sí misma de cualquier pecado o mancha, incluso en las condiciones del "mundo caído", entonces, como inclusive el riguroso San Juan Crisóstomo ha enseñado, Dios es el pecador, porque Él nos hizo de esta manera, hombres y mujeres, desde el principio.
María es concebida por sus padres, ya que todos somos concebidos. 
Pero en su caso se trata de un acto puro de fe y amor, en obediencia a la voluntad de Dios, como respuesta a la oración. En este sentido, su concepción es realmente "inmaculada". Y su fruto es la mujer que permanece por siempre la Purísima Virgen y Madre de Dios.

Venid, vamos a bailar en el espíritu!
Vamos a cantar alabanzas dignas de Cristo!
Vamos a celebrar la alegría de Joaquín y Ana,
La concepción de la Madre de nuestro Dios,
Ya que ella es el fruto de la gracia de Dios.

Notas

[1] La fiesta se llama oficialmente la Concepción de la Madre de Dios. La Natividad de María se celebra el 8 de septiembre. Una tradición popular entre los ortodoxos, dice que el período de nueve meses y un día es a propósito, para ilustrar la "mera humanidad" de María, a diferencia de la "humanidad divina" de su Hijo, cuya concepción en la fiesta de la Anunciación se celebra el 25 de marzo, exactamente nueve meses antes de su nacimiento.

[2] Véase Juan Crisóstomo, El Tito, Homilía 2.

Una de las diferencias entre la Iglesia Ortodoxa y la Romana es que estos aceptan la idea de que la Madre de Dios fue concebida exenta del pecado original, careciendo esta idea de fundamento en la tradición de la Iglesia. Menos aún se puede admitir esta idea como un dogma tal y como fue proclamado por el papa Pío IX en 1854 (Bula Ineffabilis Deus).

¿Por qué no se puede admitir? Porque este supuesto privilegio, que incluso fue rechazado durante siglos por los mismos católico-romanos y que se ha impuesto más por un sentimiento piadoso y por la tenacidad de algunos reyes y ordenes religiosas como los franciscanos (los dominicos rechazaron siempre este error) que por auténtico convencimiento teológico, corta a María de sus raíces humanas, disminuye su grandeza natural, su libertad personal, su papel en la salvación del hombre, y debilita la acción salvadora del Verbo. Sólo Cristo es el único sin pecado.

María es elegida pero no predeterminada como lo recuerda san Juan Damasceno. No es un robot programado para decir "sí" en el momento de la Encarnación del Verbo. Ella es Hija del pueblo elegido y no está ella desligada de la humanidad caída; criatura humana, santificada en el momento de la Anunciación por el Espíritu Santo que la cubrió con su sombra y magnificada bajo la mirada de Dios, no está exenta de pecado.

Con la Madre de Dios, se abre una nueva era, la de la reconciliación. María deviene la Madre de todos los vivos, Eva perfeccionada. Ella es el icono de la Iglesia que recibe el Verbo de Dios por el arrepentimiento. En María, la Iglesia tiene su hipóstasis propia y creada, su perfección se ha realizado ya en una persona humana plenamente unida a Dios, encontrándose más allá de la Resurrección y del Juicio.

El Pecado Original

Para la Iglesia Oriental, los hombres sufrimos las consecuencias del pecado original (el primer pecado) de Adán y Eva. La consecuencia principal de ese primer pecado es la muerte, que también genera pasiones (dolor, sufrimientos, enfermedades) y sobre todo, una tendencia innata al pecado.

La Iglesia Católica, según la teología de San Agustín añade otras innovaciones y establece que los hombres, además de las consecuencias, sufren la culpa del pecado original y son responsables de esa culpa.

Inmaculada Concepción de la Madre de Dios

Este tema está relacionado a la interpretación que hacen los latinos sobre el pecado original, pues según ellos, todos los hombres que siguieron a Adán, somos culpables de ese pecado. Esta interpretación era tan inconsistente y exagerada que provocó dudas respecto a la Madre de Dios, ciertamente la idea de que ella podría ser también culpable del pecado de Adán horrorizaba a los teólogos occidentales. Fue por esto que en los años 1800's la Iglesia Romana creó otro dogma mencionando que la Madre de Dios había nacido sin el pecado original (Inmaculada Concepción) y que ella nunca pecó, ya que ella fue exenta por el espíritu santo de heredar esa culpa de Adán.

Para la Iglesia Oriental, no había ninguna necesidad de hacer lo que los teólogos latinos hicieron, ya que la Virgen nunca nació con la culpa de Adán, nadie nació con esa culpa. La Iglesia Ortodoxa enseña que la Madre de Dios, por su papel tan especial en el Plan Divino, fue llevada al cielo en cuerpo y alma. Ella está ahora a los pies de su Hijo, intercediendo por todos aquellos que imploran por su misericordia. Tanto católicos como ortodoxos creen en la intercesión de la Virgen y los santos, que reflejan la unidad de la Iglesia del cielo, y la Iglesia e la tierra.

 

Santa Ana

El protoevangelio de Santiago cuenta que los vecinos de Joaquín, espóso de Santa Ana, se burlaban de él porque no tenía hijos. Entonces, el santo se retiró cuarenta días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana (cuyo nombre significa Gracia) se quejaba en dos quejas y se lamentaba en dos lamentaciones. Cuando Ana se hallaba sentada orando bajo un laurel, un ángel se le apareció y le dijo: “Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo el mundo.” Ana respondió: “Vive Dios que consagraré el fruto de mi vientre, hombre o mujer, a Dios mi Señor y que le servirá todos los días de su vida.” El ángel se apareció también a San Joaquín. A su debido tiempo, nació María, quien sería un día la Madre de Dios. La mejor prueba de la antigüedad del culto a Santa Ana en Constantinopla es que, a mediados del siglo VI, el emperador Justiniano le dedicó un santuario.

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